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La Academia Mexicana de Ciencias entregó diplomas a sus 66 primeros Miembros titulares

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La Crónica de Hoy
25 de abril de 2012
Isaac Torres Cruz

Academia

Los científicos más distinguidos e importantes del país se dieron cita ayer en el Auditorio Jaime Torres Bodet del Museo Nacional de Antropología. Los mejores reconociendo a los mejores, pero no en un acto de autocomplacencia de la comunidad científica y humanística, sino uno de demografía, de convocatoria a los jóvenes y reconocimiento a la planta vieja, que son los más destacados en México.

Con más de dos mil miembros de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC) entregó los diplomas a los primeros Miembros Titulares de la institución, una figura existente en sus estatutos desde sus inicios, pero sólo hasta ahora con el grueso de los miembros para reconocer el mérito de los más distinguidos. Una figura similar a un emeritazgo dentro de la AMC.

Fueron 66 científicos distinguidos, de los cuales asistieron la mayoría. Entre ellos Octavio Paredes, Francisco Bolívar Zapata, Marcelino Cereijido, Pablo Rudomín, José Sarukhán, Ricardo Tapia, Linda Manzanilla, José Ramón Cossío Díaz, Jaime Urrutia Fucugauchi, Rosaura Ruiz y Blanca Jiménez. También Sergio Revah, José Antonio de la Peña, René Drucker, Rubén Lisker, Adolfo Martínez Palomo, Ruy Pérez Tamayo, Guillermo Soberón, Eusebio Juaristi, Juan Pedro Laclette, Alexander Balakin, Jorge Flores Valdés y Larissa Adler.

Los investigadores reconocidos fueron elegidos de las once áreas de conocimiento que cobija la AMC, siendo Física la más condecorada con 16 científicos, seguida por Biología con 12, Medicina con 10, Ingeniería con 9, Humanidades con 6, Matemáticas y Ciencias Sociales con 3 cada una, Agrociencias, Geociencias y Química con 2 y Astronomía con uno.

INCENTIVO. De acuerdo con el presidente de la Academia, Arturo Menchaca, activar la categoría de Miembros Titulares es un medio para que los académicos lo vean como un estímulo y un camino de distinción. Un incentivo con dos elementos importantes: tener una carrera distinguida y participar en las actividades de la institución.

Esto en buena medida a que en fechas recientes, dijo durante la presentación, el número de quienes anualmente responden a la convocatoria de membresía ha disminuido en los últimos años, en comparación al incremento de investigadores nacionales en sus niveles más altos.

“Una posible interpretación es que a partir de los 40 años de edad los caminos más codiciados de distinción académica en México se daban en instancias externas a la AMC”.

Una vez pronunciado su discurso, Menchaca Rocha entregó su respectivo diploma al decano de los ex presidentes de la AMC, Guillermo Soberón, quien posteriormente entregó los propios al resto de los ex titulares de la Academia. A su vez, estos entregaron los respectivos al resto de los galardonados.

Una hora de largos, aunque breves, currículums y trayectorias de cada uno de los asistentes, premios nacionales, internacionales, de divulgación, gubernamentales. Todo el músculo de la ciencia nacional resumido en un acto, muchas palabras, aplausos y reconocimiento entre pares.

JOSÉ SARUKHÁN. Pero es un acto de demografía de la comunidad científica, si bien indirecta, coronada con la exactitud del ex rector de la UNAM, José Sarukhán, para quien un tema insoslayable, y que debe abordar la Academia, es el “dilema demográfico de las ciencias mexicanas”.

Mientras existe una incapacidad de las instituciones de educación superior y centros de investigación para aumentar las plazas para jóvenes científicos, dijo, se mantiene constante la incapacidad de éstas de proporcionar un sistema de retiro decoroso a la planta vieja.

“Es una tarea difícil pero necesaria, porque tenemos que hacer ver a la sociedad mexicana que muchos de los elementos que componen su bienestar residen en el trabajo de las instituciones de investigación y educación superior, así como los hospitales”.

Añadió que por ello la población debe darse cuenta que si bien la labor central de estas instituciones es la formación de nuevos recursos humanos, la tarea será limitada si no generamos nuevos conocimientos mediante ellos. “Tenemos un sistema de educación superior que está formando servidores, no creadores”.

Renovar y divulgar, tareas que debe revisar la Academia, pero donde la responsabilidad es compartida. “La tarea de comunicar a la sociedad la importancia de la investigación para su bienestar y desarrollo del país es una actividad de la que hemos sido remisos como comunidad científica”.

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