• Viernes, octubre 30, 2020

La ciencia mexicana necesita mayor inversión para lograr la soberanía en salud

Academia Mexicana de Ciencias
Boletín AMC/065/20
Ciudad de México, 27 de agosto de 2020

  • En México nacen cada año 2 millones de niños que necesitan vacunas. En los últimos años México ha experimentado desabasto de algunas vacunas.
  • La principal barrera para la producción de vacunas en México es la falta de coordinación, del esfuerzo económico y falta de políticas públicas que fomenten la producción nacional de vacunas.
  • La presión humana sobre los entornos ambientales diversos ha generado, y seguirá generando, una fragilidad creciente a las enfermedades infecciosas derivadas del aumento en el contacto con fauna silvestre.

Las vacunas virales recombinantes tienen ventajas sobre las vacunas tradicionales.

Las vacunas virales recombinantes tienen ventajas sobre las vacunas tradicionales. Fotografía: Freepik.es

La pandemia ocasionada por el SARS-CoV-2 ha movilizado a todo el mundo, y en México la situación actual de la Covid-19 refleja que el país no está en condiciones adecuadas para reaccionar ante una emergencia de salud como ésta. Para lograrlo es necesaria una inversión sostenida, sustancial y comprometida en ciencia, tecnología e innovación, así como el fomento de la interacción productiva y virtuosa con el sector empresarial y social de nuestro país, sostuvo Octavio Tonatiuh Ramírez Reivich, director del Instituto de Biotecnología (IBt) de la UNAM.

El investigador, quien participó en el segundo webinar de la Academia Mexicana de Ciencias, de la cual es integrante, y que se tituló Las vacunas, medicamentos y diagnóstico en la lucha contra la Covid-19 en México: El caso del Instituto de Biotecnología de la UNAM, señaló que “pareciera que no aprendimos la lección (con la pandemia por influenza AH1N1 de 2009), nos volvemos a tropezar con la misma piedra y caímos en un agujero mucho peor. Esperemos que la Covid-19 nos sacuda como país de manera positiva, es decir, qué lecciones vamos a aprender para poder estar mejor preparados en el futuro”.

Lecciones de dos pandemias
De acuerdo con el documento Hacia la soberanía en salud: aportaciones de la investigación científica de la UNAM y de su Instituto de Biotecnología en la lucha contra la Covid-19, artículo de divulgación que firma como uno de sus autores Ramírez Reivich, la pandemia por influenza AH1N1 de 2009 dejó muchas lecciones, particularmente sobre el hecho de que ante una contingencia mundial, los países necesariamente velan, antes que nada, por sus propios connacionales, lo que explica el tardío y limitado arribo de vacunas específicas contra la cepa viral circulante en 2009.

La pandemia de 2009 evidenció la imprescindible necesidad de garantizar la soberanía en salud para nuestro país. En particular, hizo notoria la fragilidad de México en cuanto a su dependencia al extranjero en el abasto de medicamentos y vacunas, así como a la falta de infraestructura física y humana críticas para garantizar la producción de terapéuticos y profilácticos en territorio nacional. Lamentablemente, la fragilidad estructural que se evidenció en el año 2009, tanto para los sectores público como privado, permanecen 11 años después e inclusive se podría argumentar que se han agravado.

Además, según el texto antes citado, el cual también firma la doctora Laura Palomares Aguilera, es urgente que las políticas de planeación de salud, energía y de desarrollo económico tomen en cuenta lo anterior para estar en condiciones de prevención, más que de reacción, ante situaciones como la de la Covid-19. La inversión en ciencia y tecnología es pieza fundamental para garantizar la soberanía del país, particularmente en el campo de la salud humana.

De acuerdo con Ramírez Reivich, el también impulsor del Laboratorio Nacional para la Producción y Análisis de Moléculas y Medicamentos Biotecnológicos, pese a los recortes presupuestales, en el país existen varios grupos de investigadores que se encuentran trabajando de manera muy activa en varios proyectos científicos para combatir la Covid-19, desde el desarrollo de pruebas para detectar la enfermedad, vacunas, desarrollo de insumos, etcétera.

Dijo que actualmente se busca desarrollar una terapia serológica para pacientes con Covid-19, “queremos contar con un anticuerpo monoclonal recombinante específico y neutralizante para SARS-CoV-2 para ser utilizado en el tratamiento de pacientes con Covid-19 o para la prevención de la enfermedad en personal de salud, en este proyecto trabajamos en colaboración con el Instituto Nacional de Salud Pública, Laboratorios Liomont y el IBT-UNAM”.

Los investigadores pueden diseñar anticuerpos que tengan como objetivo específico a un antígeno en particular, como el SARS-CoV-2. Luego, ellos pueden hacer muchas copias de ese anticuerpo en el laboratorio. Estos se conocen como anticuerpos monoclonales (mAbs o Moabs).

Vacuna contra la Covid-19
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, una vacuna es una preparación biológica que mejora la inmunidad contra una enfermedad en particular. Típicamente contiene un agente que emula un microorganismo que causa una enfermedad. Frecuentemente contiene formas atenuadas o inactivadas del microorganismo, toxinas o una de sus proteínas superficiales.

Aunque en el país sólo se producen dos vacunas, la de hepatitis B por Probiomed y la de influenza tradicional por Sanofi Pasteur, en México sólo se fabrica el principio activo y se termina en Francia; en el país hay científicos trabajando en una vacuna recombinante para combatir el SARS-CoV-2.

Palomares Aguilera, quien también es integrante de la AMC y participó en el segundo webinar coordinado por el expresidente de la Academia, José Luis Morán, explicó que las vacunas virales recombinantes tienen ventajas sobre las vacunas tradicionales, “permiten expresar los antígenos virales a partir de la construcción de elementos formados por proteínas que carecen de material genético y no pueden replicarse (virus artificiales), lo que permite su empleo como vacunas completamente seguras”.

Agregó que su equipo de trabajo tiene una colaboración con los Laboratorios Liomont, con quienes trabajan para desarrollar la vacuna contra la Covid-19 y también una vacuna para zika y dengue. “Actualmente estamos en la fase 1 y hemos tenido buenos resultados”.

Durante su participación señaló que “la principal barrera para la producción de vacunas en México es la falta de coordinación, del esfuerzo económico y falta de políticas públicas que fomenten la producción nacional de vacunas”.

Recordó que cada año nacen 2 millones de niños que necesitan vacunas, que en 2017 hubo desabasto de vacunas como BCG y pentavalente. En 2017 y 2018 se tuvo desabasto de vacuna contra hepatitis B. En 2018 y 2019 hubo desabasto de vacunas doble y triple viral. Además, Birmex, la empresa paraestatal creada por el Estado para la producción de vacunas, tiene como propósito “garantizar la soberanía del Sistema Nacional de Salud mediante el acceso eficiente y oportuno a biológicos y medicamentos esenciales”, sin embargo no fabrica vacunas actualmente.

La científica Palomares Aguilera destacó que “los diferentes proyectos de vacuna en el mundo se han desarrollado en un tiempo récord. En el caso de dengue tuvieron que pasar 100 años. Para el caso de ébola, los estudios empezaron en 1976 y finalmente se logró una vacuna en este año. Para el SARS-CoV-2 llevamos siete meses y medio, y aunque nosotros teníamos un calendario muy riguroso y lo hemos tenido que modificar por falta de presupuesto, lo que sucede en el mundo en el desarrollo de vacunas y tratamientos es un cambio de paradigma”.
Para mayor información consulte https://www.youtube.com/watch?v=XpgfwZUYtnY

Elizabeth Ruiz Jaimes

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