• Miércoles, abril 24, 2019

La corrupción del Estado, un factor sistémico en América Latina: Manuel Castells

Academia Mexicana de Ciencias
Boletín AMC/073/19
Ciudad de México, 5 de abril de 2019

  • De acuerdo con el sociólogo español uno de los mecanismos a través del cual se ejecuta la corrupción está relacionado con la explosión urbana en América Latina, proceso en el que participan empresas privadas.
El investigador español Manuel Castells, catedrático emérito de la Universidad de California, Berkeley y miembro correspondiente de la Academia Mexicana de Ciencias (segundo de izquierda a derecha), ofreció la conferencia
El investigador español Manuel Castells, catedrático emérito de la Universidad de California, Berkeley y miembro correspondiente de la Academia Mexicana de Ciencias (segundo de izquierda a derecha), ofreció la conferencia “La corrupción del Estado en América Latina”, organizada por el Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM; lo acompañaron en el evento los doctores Alberto Vital, Miguel A. López Leyva y la doctora Alicia Ziccardi.
Foto: Elizabeth Ruiz Jaimes/AMC.
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En el centro de todas las transformaciones y de todas las crisis sociales se encuentra la corrupción, sobre todo, y el cambio en el papel del Estado en la mayoría de los países, señaló el doctor Manuel Castells Oliván, catedrático emérito de sociología de la Universidad de California, Berkeley.

“La corrupción siempre ha existido, lo que trato de hacer es explicar por qué la corrupción se volvió un factor sistémico. Esto, en principio, por el nuevo papel del Estado en el sistema de la globalización, que es una red global de redes globales en la que el elemento conector de los circuitos externos con los externos es justamente el Estado”.

Por lo tanto, el Estado, que siempre fue el centro, ahora es el elemento que conecta con todo el sistema global, de esta manera enormes fuerzas y presiones que se generan en torno a la orientación de esa globalización se acumulan en el neoliberalismo y en el neodesarrollismo, que no son ideologías ni sistemas económicos, sino políticas de Estado, sostuvo Castells, miembro correspondiente de la Academia Mexicana de Ciencias.

Durante la conferencia magistral “La corrupción del Estado en América Latina”, el académico habló del caso del neoliberalismo, en el que la dinámica la lleva el mercado (que es desigual), pero es el Estado el que regula y privatiza. Y al hacerse mayores las desigualdades surgen protestas y procesos de cambio político como reacción a los actores del neoliberalismo, esto conduce, dijo, a la formación de nuevos regímenes nacionales populares que acentúan la intervención del Estado y así se amplifica la corrupción latente en el mismo.

Al referirse a los mecanismos de la corrupción del Estado, Manuel Castells describió que están los estructurales, que se refieren a que en un contexto de globalización el Estado privilegia a actores sobre otros o a empresas sobre otras. “El Estado organiza los procesos de acuerdos comerciales, apertura de fronteras, con lo cual países y empresas que intentan posesionarse en esa nueva forma de obtener ventajas sobre sus competidores, compran al Estado”.

Otro de estos factores que expuso el investigador es el extractivismo informacional. En dos décadas, América Latina ha crecido al especializarse en ciertas líneas como son la agrícola y la explotación de minerales que se basan en conocimiento tecnológico, en sistemas de exportación y de producción, todo centrado en la información; añadió que decisiones como quién obtiene la licencia para exportar o para producir o plantar en algún territorio está a cargo del Estado.

De acuerdo con Castells, un mecanismo más a través del cual se ejecuta la corrupción está relacionado con la explosión urbana en América Latina, porque para que se desarrolle una megalópolis como la Ciudad de México tiene que haber un programa privado y público de creación de vivienda e infraestructura urbana, cuya construcción realizan empresas privadas.

“Las empresas privadas consiguen contratos comprando a políticos de diversos niveles. Tal es el caso de Odebrecht, empresa brasileña multinacional, de negocios en los campos de la ingeniería y la construcción y que también participa en la manufactura de productos químicos y petroquímicos, y ahora está en la base de la crisis política por corrupción del gobierno de Brasil, Ecuador, Perú, y en menor medida de México y Argentina”.

Manuel Castells Oliván, quien es miembro del Consejo de Gobierno del Instituto Europeo de Innovación y Tecnología (creado por la Unión Europea de 2008 al 2012), también se refirió a algunos factores que no cambian por una decisión política y que han hecho posible que la corrupción penetre en el Estado.

Es el caso, indicó, de la fragmentación política, ya que en la medida en la que hay crisis de legitimidad se van constituyendo partidos, grupos, fracciones, lo que se traduce en que el Poder Ejecutivo, que suele descansar en una presidenta o presidente, aunque sea de un partido, no tiene el poder de gobernar solo, tiene que ganarse el apoyo de grupos del congreso, el senado y políticos, cada uno representando ciertos sectores e intereses, lo que se llama presidencialismo de coalición, dando paso a un fenómeno de súper clientelismo porque cada sector, diputado, senador, entre otros, vende algo.

El especialista destacó en su conferencia que un aspecto más y que es general en el mundo, es que la política es mediática. “Lo que no está en los medios no existe”, razón por la cual es necesario ocupar los medios para poder conformar la personalización de la política.

Al abordar el tema de las consecuencias de la corrupción del Estado, el investigador señaló, entre otras, la pérdida de confianza de los ciudadanos en el Estado, el establecimiento de la política del escándalo como forma de lucha política, la judicialización de la política, y la filtración de la corrupción en la judicatura.

El doctor Castells también mencionó que el miedo domina las sociedades latinoamericanas, y ante la pregunta de si se puede terminar con la corrupción, señaló que se tiene la opción de mirar el caso de otros países como Chile, que es el menos corrupto de la América Latina, y tratar de encontrar un camino. Otros ejemplos, apuntó, son Costa Rica y Uruguay, países con menor desigualdad social, mayor nivel educativo y estado de bienestar en la región, “lo que nos indica es que sí es posible vivir sin corrupción sistémica”.

La conferencia “La corrupción del Estado en América Latina”, organizada por el Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, se realizó en el auditorio Jorge Carpizo de la Coordinación de Humanidades, donde acompañaron al catedrático emérito en la mesa de honor los doctores Alberto Vital, Miguel A. López Leyva y la doctora Alicia Ziccardi.

Noemí Rodríguez González.

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