
Evitar los malos olores generados por las plantas de tratamiento de aguas residuales o los pozos de bombeo del drenaje son algunos de los objetivos de los biofiltros, desarrollo tecnológico del equipo de investigación encabezado por Adalberto Noyola Robles, del Instituto de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Este proyecto, que se encuentra en la lista de los Casos de í‰xito de la Ciencia Mexicana, elaborada por la Academia Mexicana de Ciencias y el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), es, a decir de Noyola, un instrumento de mucha utilidad, sobre todo en las plantas de tratamiento que se encuentran dentro de las grandes ciudades o próximas a zonas pobladas.
De acuerdo con el investigador, este proyecto parte de la necesidad de controlar los malos olores de las plantas de tratamiento de aguas residuales, porque muchas de esas instalaciones son rechazadas por las poblaciones aledañas, sobre todo, por el olor a ¡huevo podrido! originado por el ácido sulfhídrico.
Por esa razón, comentó, se tomó la molécula de dicho ácido como centro del mal olor para eliminarlo a través de estos biofiltros, que son sistemas compuestos por columnas rellenas de composta vegetal, a través de las cuales pasan los gases malolientes para ser degradados.
¡La ventaja de ese proceso es que la composta vegetal es muy barata y, una vez agotado su uso dentro de los biofiltros, lo cual ocurre después de varios meses de haber sido colocada, se puede utilizar para mejorar la calidad de los suelos!.
Noyola lamenta que, a pesar de que la adquisición y operación de esta tecnología mexicana resulta muy económica en comparación con otras similares en su tipo desarrolladas en otras partes del mundo, hasta el momento no haya habido el interés ni un sistema adecuado para colocarlo en el mercado.
Consideró como el ¡talón de Aquiles! de las universidades mexicanas la comercialización de los productos tecnológicos que sus plantas de investigadores desarrollan, pues afirmó que en algunos casos no sólo es inadecuada, sino que ¡simplemente no existe!.
¡El saber cómo llevar una investigación que tiene una potencial aplicación en el mercado al terreno comercial es lo que hace falta en México, pues existe muy poca experiencia en ese campo, y la que hay ha sido a base de la propia capacidad de los investigadores, quienes la mayoría de las veces trabajan en ese terreno de manera improvisada!.
Desde el punto de vista del especialista, para el tratamiento y reuso de agua en México debería existir un sistema similar al que tienen las universidades de los países desarrollados, donde está bien definido hasta dónde llega el trabajo de un investigador en caso de un desarrollo tecnológico y en dónde empieza la del promotor comercial.
En cambio en México, dijo, el investigador no sólo desarrolla la tecnología sino que debe trabajar en parte de la comercialización de su producto, lo cual genera frustración, dado que es una labor que desconocen los científicos y, por lo general, le provoca muchos tropiezos para colocarla en el mercado, si es que lo logra.
Lamentablemente, el biofiltro no ha logrado grandes ventas, aunque ha sido apoyado económicamente por el Conacyt y puede ser de gran utilidad para varias plantas de tratamiento de aguas residuales que se encuentran dentro de las ciudades o próximas a poblaciones.
Noyola precisó que este tipo de tecnologías ha sido instalada en unos cuantos lugares, entre ellas en la planta de tratamiento de agua residuales de la UNAM y en otra de pequeñas dimensiones ubicada en la delegación Xochimilco.
A pesar de los inconvenientes para posicionar sus biofiltros en el mercado, el investigador de la UNAM se siente satisfecho por este proyecto de investigación, dado que generó una tesis doctoral, publicaciones científicas, participaciones en congresos y una aplicación social.
Mencionó que en este desarrollo tecnológico, que tardó tres años en realizarse, también participó un investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana.
Confió en que, conforme se vaya haciendo conciencia por parte de los diferentes gobierno dentro del país de la importancia de tratar el agua residual, se irá incrementando la necesidad de adquirir este tipo de biofiltros, dado que en las grandes ciudades prácticamente no existen suficientes extensiones de terreno deshabitadas donde se pudieran instalar plantas de tratamiento sin perjudicar a algunos habitantes.
Septiembre 13, 2005. Por Ricardo Cerón Plata
Regresar Arriba, o a Red del agua de la AMC, Noticias, o al Inicio.
AMC "Casa Tlalpan" Calle Cipreses s/n, Km. 23.5 de la carretera federal México - Cuernavaca, San
Andrés Totoltepec, Tlalpan, C.P. 14400, México, D.F.
Coordinación de Comunicación y Divulgación
Teléfonos: (52-55) 58 49 49 04 y 15 39 08 02, Fax: (52-55) 58 49 51 10, amcpress@servidor.unam.mx
Mapa de ubicación