
La época de lluvias y las 12 mil toneladas de basura que genera a diario la Ciudad de México son la combinación necesaria para crear los lixiviados de rellenos sanitarios, uno de los contaminantes más peligrosos para el medio ambiente, en particular para los acuíferos, afirmó María Teresa Orta Ledesma.
Compuestos de materia orgánica, sales y metales pesados, tales como el plomo, cadmio, hierro y mercurio, los lixiviados son contaminantes originados a partir del escurrimiento por precipitaciones pluviales en los rellenos sanitarios.
De acuerdo con Orta Ledesma, investigadora del Instituto de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), los lixiviados son una corriente líquida que se genera en los basureros por efecto de la lluvia, los cuales tienen una alta concentración de contaminantes, 100 veces superior a la de las aguas residuales, por lo que tiene un riesgo potencial muy alto para el entorno.
A pesar de la peligrosidad de estos contaminantes, fue hasta hace unos años cuando se les empezó a dar atención para poder contrarrestar el impacto negativo que causan al medio ambiente. Entre las acciones tomadas estuvo la implantación del proyecto Tratamiento y control de residuos, desarrollado por el grupo de investigación liderado por María Teresa Orta Ledesma.
Al respecto, la investigadora comentó que el problema de la basura es un aspecto que ha sido atendido en México sólo hasta años recientes, a través de confinamientos más adecuados como los rellenos sanitarios, que son depósitos de basura con suelo impermeabilizado que evita la contaminación del subsuelo y con capas de tierra diarias sobre los desechos para evitar los problemas ambientales.
Sin embargo, en la temporada de lluvias los rellenos sanitarios provocan escurrimientos de lixiviados al no tener filtraciones al subsuelo, por lo que se tuvo que adaptar nueva tecnología en las plantas de tratamiento de la zona poniente de la Ciudad de México para disminuir la concentración de contaminantes en estos líquidos.
¡Hicimos adaptación de tecnología y muchos experimentos a nivel laboratorio. En la planta de tratamiento de aguas residuales de Bordo Poniente, se adaptó tecnología de tratamiento físico-químico, con capacidad de medio litro de lixiviados por segundo, con lo que se pretendía disminuir el impacto ambiental para la gente que habita los alrededores del relleno sanitario!.
Con ello, dijo la científica, esta planta de la zona poniente de la Ciudad de México se convirtió en la primera en América Latina en su tipo mediante la cual los lixiviados pudieron ser incorporados las corrientes de aguas residuales domésticas.
A través de este proyecto, el cual se incluye dentro de la lista de Casos de í‰xito de la Ciencia Mexicana, realizada por la Academia Mexicana de Ciencias y el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, se conjuntaron los esfuerzos de la UNAM, la Comisión Nacional del Agua y el Gobierno del Distrito Federal.
La especialista universitaria comentó que con este proyecto se logró un tratamiento de 500 litros de lixiviados por segundo en la planta de Bordo Poniente durante la temporada de lluvias, es decir, 250 litros por cada uno de los dos módulos con los que cuenta la planta.
Precisó que luego del tratamiento brindado a los lixiviados donde se les quita los metales pesados y sales, éstos pueden incorporarse a la corriente de aguas negras para que en la misma planta se le dé un segundo tratamiento con una tecnología basada en algas, con el fin de reusar esa agua en el riego de parque y jardines aledaños a la zona, con lo que también se detiene las tolvaneras que se generan en la zona poniente.
Orta Ledesma hizo énfasis en que la implantación de este tipo de tecnología de tratamiento de lixiviados de rellenos sanitarios son una tendencia mundial, dado que países desarrollados como Estados Unidos o Alemania cada vez crean más de este tipo de plantas para controlar mejor la contaminación.
Resaltó que de no tratarse los lixiviados en una región tan vulnerable como la Ciudad de México, estas sustancias pueden filtrarse al subsuelo y contaminar los mantos freáticos, de donde se extrae gran parte del agua potable que consumen los habitantes del Distrito Federal.
Incluso, abundó, un manto acuífero contaminado con lixiviados requiere de tecnología avanzada para quitarle los metales pesados y las sales, con el propósito de volverlo seguro para el uso humano.
Finalmente, la investigadora confió en que este tipo de tecnología siga incrementándose en todo el país y, principalmente, en la Ciudad de México y estados vecinos, donde existen alrededor de 30 basureros o rellenos sanitarios que generan cada temporada de lluvias grandes cantidades de lixiviados.
Contacto:
María Teresa Orta Ledesma
Instituto de Ingeniería
Tel. 56 22 33 23
Correo: tol@pumas.iingen.unam.mx
Julio 4, 2005. Por Ricardo Cerón Plata
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