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La desertificación, estrechamente ligada a la pobreza y a la migración

Academia Mexicana de Ciencias
Noticia AMC/10/07
México, D.F., domingo 17 de junio de 2007

  • Cien millones de hectáreas del territorio nacional están clasificadas como zonas áridas o semiáridas
  • Cientí­ficos mexicanos proponen siembra de jojoba, uva o pitajaya para una agricultura exitosa en estas zonas, hoy que se celebra el Dí­a Mundial de la Lucha Contra la Desertificación y la Sequí­a
La desertificación y la sequí­a son problemas que pueden ser enfrentados con conocimiento y tecnologí­a.
La desertificación y la sequí­a son problemas que pueden ser enfrentados con conocimiento y tecnologí­a.
Foto: Archivo

La desertificación y la sequí­a son problemas que pueden ser enfrentados con conocimiento y tecnologí­a, opinó Blanca Jiménez Cisneros, coordinadora de la Red de Agua de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC), esto con motivo del Dí­a Mundial de la Lucha Contra la Desertificación y la Sequí­a que se celebra hoy.

Aunque se trata de conceptos que van ligados, la sequí­a y la desertificación no son lo mismo. La desertificación es la pérdida de la cobertura vegetal o de la cobertura natural, es decir, el mantillo, los arbustos y las plantas. Esto ocasiona que el suelo quede desnudo, con el paso de los vientos, el agua y el tiempo, se dice que se va desertificando, poco a poco se forman dunas y suelos arenosos.

La desertificación y la sequí­a son causadas tanto por factores naturales como humanos, que pueden ser atacados a través de la ciencia y la tecnologí­a.

De acuerdo con la Comisión Nacional para las Zonas íridas (Conaza), cerca de 100 millones de hectáreas están clasificadas como zonas áridas y semiáridas, esto es, el 54 por ciento del territorio nacional. Las entidades con mayor problema son Baja California, Chihuahua, Coahuila, Zacatecas y Yucatán, básicamente en el norte y el noroeste. Si bien los estados más afectados por estos problemas se encuentran al norte, el 97 por ciento del paí­s presenta algún grado de desertificación.

El conflicto es que la desertificación y la sequí­a son el inicio de la pérdida de la capacidad productiva del área rural, que a su vez es el inicio de la pobreza, que estrechamente ligada con la migración, explica Jesús Villanueva Villa, director de Vinculación y Transferencia de Tecnologí­a de la Conaza.

La lucha contra la desertificación y la sequí­a deben ser principalmente preventivas, pues cada metro de terreno que se desertifica es prácticamente imposible de recuperar, advirtió Enrique Troyo, miembro de la AMC.

La Red de Agua de la AMC reúne a 82 expertos en la materia, quienes llaman la atención del gobierno sobre los problemas relacionados con el agua y que requieren de una solución inmediata o urgente, especialmente en los aspectos donde los conocimientos cientí­ficos y tecnológicos aportan soluciones.

¡Un ejemplo de tecnologí­as que resuelven problemas son los novedosos sistemas de almacenamiento de agua en las zonas donde hay sequí­as, baja precipitación pluvial y altas evaporaciones!, detalló Blanca Jiménez.

Incluso se han desarrollado tecnologí­as que permiten un almacenamiento subterráneo de agua que afectan en menor medida el medio ambiente y reducen el riesgo por evaporación, señaló.

Entidades como la Conaza se han dado a la tarea de transferir tecnologí­a a las comunidades más susceptibles de desertificación. Una de las acciones que impulsa es la cosecha de agua de lluvia; para ello se enseña a los habitantes de las comunidades rurales a construir techos cuenca, trampas de agua y aljibes, que son piletas de concreto a cielo abierto que permiten cosechar el agua de lluvia, comentó Jesús Villanueva.

La agricultura en estos lugares puede ser muy exitosa si aprovechan las plantas del desierto, que naturalmente son resistentes al calor y a la sequí­a; se puede explotar recursos al mismo tiempo que se protege el suelo de la desertificación, aseguró Enrique Troyo Diéguez, especialista en agricultura de zonas áridas.

Entre las especies aprovechables se encuentra la uva, la sábila, el nopal, la jojoba y la pitajaya, que además tienen la ventaja de que se les puede dar un valor agregado elaborando vino, conservas o aceites de amplia aceptación en los mercados europeos.

Junio 17, 2007. Por Naixieli Castillo García

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