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GUSTAVO DELGADO, ESTUDIOSO DEL ORGANO, INSTRUMENTO MUSICAL PATRIMONIO CULTURAL DE MEXICO

Academia Mexicana de Ciencias
Boletín AMC/068/12
México, D.F., 29 de marzo de 2012

  • En la actualidad existen 1500 instrumentos históricos en nuestro país
El Dr. Gustavo Delgado Parra, miembro de la Academia Mexicana de Ciencias desde el 2007.
El Dr. Gustavo Delgado Parra, miembro de la Academia Mexicana de Ciencias desde el 2007.
Foto: AMC
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Vigente desde la época helénica y considerado siglos después por Mozart como el rey de los instrumentos, el órgano forma parte importante del patrimonio cultural no sólo de países europeos sino también de México, donde tiene en el Dr. Gustavo Delgado Parra a uno de sus más comprometidos investigadores tanto para su conservación y estudio como para la composición e interpretación musical.

“El órgano es el instrumento con la historia más sofisticada que cualquier otro elemento en la música occidental, el de repertorio más amplio en calidad y cantidad de todos los instrumentos que puede haber desde la música más antigua hasta la más moderna, y que tiene la peculiaridad de reflejar las sutilezas de la cultura de un pueblo”, expresó el musicólogo, interesado en transmitir a las nuevas generaciones.

Miembro de la Academia Mexicana de Ciencias desde el 2007, Gustavo Delgado, cuyo campo de especialidad es la interpretación musical en su connotación histórica, el análisis y la transcripción de fuentes musicales documentales, así como la edición, notación y análisis musical aplicado a la interpretación, ha enfocado principalmente su investigación al órgano, al que considera poseedor de una identidad única por la riqueza de su producción sonora y arquitectura visual.

Al hablar de la historia del órgano, el profesor de la Escuela Nacional de Música de la UNAM mencionó que el órgano que conocemos hoy en día proviene de una tradición centenaria de instrumentos que nacieron con el hydraulis, en el s.III A.C.

Añadió, sin embargo, que desde su origen el órgano tuvo funciones de las más variadas. En la época imperial romana se utilizó para despertar todo tipo de emociones en los combates de los gladiadores, y también fue empleado, por ejemplo, como símbolo de grandeza cuando Carlo Magno lo dio en regalo a un emperador chino.

“El órgano era un representante del poder, del conocimiento, de la habilidad tecnológica; siglos después se implementó al servicio de la iglesia católica como instrumento oficial de culto. El órgano se encuentra en la alta Edad Media en torno al siglo X, desde entonces y hasta la fecha se mantiene vigente en países como Alemania y Francia”, sostuvo Delgado Parra, quien agregó que son pocas las naciones en el mundo que tienen este elemento como un patrimonio cultural.

Agregó que esta herencia es una de las más importantes de las Américas. A México llegó durante la conquista en el s. XVI, que dio como resultado una serie de manifestaciones, entre ellas, testimonios físicos en forma de instrumentos antiguos como son los órganos históricos que hay en nuestro país, que fueron instrumento oficial de ese nuevo culto y elemento fundamental en toda esa tarea de conversión y de conquista.

De los órganos que fueron construidos entre los siglos XVI y XIX existen testimonios documentales, pero no se conservan elementos físicos de los mismos en su totalidad.

“Sin embargo, a partir del s. XVII se ha podido rastrear en diferentes partes de México algunos de estos órganos, como en el estado de Oaxaca, una entidad de riqueza patrimonial formidable en cuanto a instrumentos históricos se refiere; mientras que en Puebla se encuentra la concentración de órganos más importante del país; Tlaxcala, Estado de México, Querétaro, Michoacán, Durango y Guanajuato son otras de las entidades que cuentan con este acervo.

La investigación que viene realizando Gustavo Delgado es en torno a este patrimonio, a su estudio, al conocimiento de las características que dieron forma a estos instrumentos y que no son solo los aspectos técnicos, sino todo el contexto sociocultural en el que se generaron, el papel que fungían en la sociedad colonial y posteriormente en el México independiente.

Destacó que si bien se tuvo una tradición de la organería desde la época de la Colonia, continuó en los años de la Independencia y se mantuvo reflejando los cambios en las composiciones fónicas, en la plasticidad y el sonido, aspectos que fueron evolucionando de acuerdo con las diferentes etapas en las que transitaba el país, esta actividad fue a menos.

“A finales del s. XIX viene todo un decaimiento de toda esta tradición en México, los talleres que construyeron, conservaban y daban mantenimiento a los órganos también desparecieron por diversos motivos y se empezó a dejar sin sentido a toda esta riqueza de instrumentos históricos”, indicó el investigador.

Explicó que al perderse la tradición centenaria de la organería mexicana se enfrentaba el reto de investigar aspectos fundamentales para entender la construcción de estos instrumentos y no poner en riesgo este patrimonio intangible.

Rescatar lo que fue testimonio de una época –dijo- requirió de una investigación exhaustiva y de la participación colectiva del historiador del arte, del antropólogo, el arqueólogo, del físico especialista en acústica, del químico experto en materiales de aleación y de policromía.

“Lo anterior lo hice no solo por entender nuestro pasado y presente, sino por mi interés en crear música, recuperar el patrimonio sonoro e intentar hacer una interpretación musical históricamente informada”, dijo el autor de 45 obras compuestas para orquesta, conjuntos vocales, órgano y clavecín, entre otras combinaciones diversas.

El órgano del ex convento de Santo Domingo Yanhuitlán, una joya recuperada

Después de que en México se contó con un importante registro de órganos, principalmente en el s. XVII pues había prácticamente uno por cada iglesia, la mayoría se perdió. En la actualidad –sostuvo Gustavo Delgado- un censo general sin ser exactos pese a los catálogos que se han hecho en Oaxaca, Puebla y Tlaxcala nos permite tener una aproximado de 1500 instrumentos históricos, de los cuales se ha recuperado un muy pequeño porcentaje.

De los órganos restaurados en Oaxaca, por citar a uno de los estados dueños de este patrimonio cultural, están el del ex convento de Santo Domingo Yanhuitlán, que corresponde a los años de 1700, el cual posee una riqueza polícromática y plástica extraordinarias y un sonido espectacular; el de Santa María de la Asunción en Tlaxiaco y el de la Basílica de la Soledad en la capital oaxaqueña.

En México, uno de los órganos más antiguo –indicó el experto- está en la Basílica de la Soledad, que data de 1686; mientras que el más moderno es uno construido hace cuatro años por una firma alemana y que está en el Santuario de Guadalupe en Zamora, Michoacán, un instrumento que conserva elementos compositivos y constructivos concebidos en los años 1300 y 1400, época de la que son los órganos gótico, renacimiento, barroco, clásico y romántico hasta llegar al de nuestros días.

Gustavo Delgado Parra, quien es autor de una importante producción de literatura musicológica, ha concertado en los festivales más importantes de Europa, Estados Unidos, Escandinavia y México, presentándose como organista, clavecinista, compositor, musicólogo, organólogo y ponente, además de haber participado como solista con orquestas y ensambles de México, Holanda y Francia. Es director y fundador de la Academia Mexicana de Música Antigua para Órgano y del Festival Internacional del Órgano Barroco, que en este 2012 llegará a 20 años de realización.

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